Por Stacy Meichtry
El año pasado, Peter Ng viajó a la Universidad de Nottingham Trent en Inglaterra, sede de una de las mejores escuelas de diseño de Europa, para reclutar a jóvenes talentosos.
Los candidatos a los que entrevistó soñaban con diseñar para las casas de moda en Milán y París. Pero Ng, director del fabricante de hilo Colour Couture, les ofreció algo distinto: un empleo en Shanghai diseñando colecciones que utilicen los hilos de la empresa, con la idea de vendérselas a marcas de moda estadounidenses. Tres semanas después, Ng convenció a tres graduados.
La búsqueda de talento de Ng es parte de una iniciativa de los fabricantes chinos de ropa para ingresar a nuevos territorios: ofrecerles a las marcas más grandes del mundo capacidad de diseño en vez de sólo seguir sus instrucciones. Las empresas chinas creen que con diseñadores propios pueden lanzar colecciones más rápido, sacar ventaja en la feroz competencia doméstica y cobrar más por sus servicios. Al mismo tiempo, las empresas están descubriendo las dificultades de forjar nuevo talento. Aunque muchas marcas de moda han producido sus prendas en China por años, el diseño es aún un campo nuevo para los jóvenes del país asiático, quienes también tienen problemas para captar los gustos occidentales.
Ahora, el creciente apetito de China por talento creativo está convirtiendo a las universidades occidentales en una fuente para los fabricantes textiles. Más de 10 graduados de Nottingham Trent han aceptado ofertas de empleo en China en los dos últimos años, dice Tim O'Brien, el director de desarrollo internacional de la universidad.
Al poco tiempo de mudarse a Shanghai, Laura Hintz, una de las graduadas de Nottingham Trent que aceptó la oferta de Ng, se dio cuenta que su nueva vida no era lo que había imaginado. Trabajaba desde un apartamento con otros dos reclutados 16 horas al día para sacar las colecciones a tiempo.
Los jóvenes entregaron una colección de 70 piezas que Ng ofreció a compradores potenciales, como Abercrombie & Fitch Co. Aunque no alcanzó un acuerdo, dice que los compradores quedaron impresionados.
Al cabo de cinco meses, cuando a los jóvenes se les negó un aumento de sueldo, seguro médico y un pasaje para visitar a sus familias una vez al año, renunciaron. Esto no desanimó a Ng, quien otra vez está a la caza de talento.